Con los primeros rayos cálidos de la temporada, todo invita a salir: un paseo, un picnic improvisado o ese placentero momento de cerrar los ojos al sol. Pero, ¿qué pasa cuando, en vez de relax, el resultado es una erupción roja y molesta?
Pues que podrías estar lidiando con alergia solar, una reacción cutánea mucho más común de lo que imaginas… aunque poca gente sabe que la tiene. Se estima que entre un 10% y un 20% de la población en nuestro país la padece, especialmente cuando arrancan la primavera y el verano.
Hablamos con Alessandro De Luca, Medical Affairs Specialist, para entender mejor este fenómeno y cómo manejarlo. Hoy te contamos qué es exactamente la alergia al sol, quiénes son más propensos a padecerla y qué puedes hacer para evitarla sin renunciar a los días al aire libre.
¡Empezamos!
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¿Qué es una alergia al sol?
Cuando nos sentamos con Alessandro, quiso dejar una cosa clara desde el principio: “El término alergia al sol abarca varias condiciones. Pero, cuando la gente habla de alergia solar o erupción solar, por lo general se refieren a una condición muy común llamada erupción polimorfa lumínica o EPL”.
¿Cuál es la diferencia? Alessandro te lo explica: ‘’La EPL es una erupción que aparece en áreas expuestas al sol, usualmente durante las primeras veces que te encuentras bajo sus rayos (como a principios de primavera o verano). Y es usual en tonos de piel más claros”.
Pero ese no es el único término, hay personas que la definen como urticaria solar: “La urticaria solar es fotosensibilidad crónica, causando ronchas que pueden afectar cualquier tono de piel y presentarse en cualquier área del cuerpo. Es mucho menos frecuente que la EPL. Y dado que son dos cosas diferentes, ambas podrían incluso aparecer al mismo tiempo”.
En resumen, el término alergia solar es muy amplio. Pero el tipo más popular es una condición específica llamada erupción polimorfa lumínica. Eso es en lo que nos centraremos en este artículo.

¿Qué es una erupción solar periódica (erupción polimorfa lumínica)?
Es una respuesta cutánea inducida por la exposición a la radiación ultravioleta en personas sensibles a la luz del sol. Aparecen bultos o parches rojos, inflamados y que pican. ¿Cuándo? Generalmente unas horas —o hasta un par de días— después del primer contacto con el sol de la temporada.
“Lo más frecuente es que ocurra en primavera o en los primeros días de calor, cuando la piel aún no está acostumbrada al sol”, nos explica Alessandro De Luca, Medical Affairs Specialist. No es, precisamente, la bienvenida soñada a los días de sol… Pero la buena noticia es que este tipo de erupción suele desaparecer sola en una o dos semanas, y no deja marcas.
¿Qué aspecto tiene una erupción solar? ¿Cómo saber si eres alérgico al sol?
Como hemos dicho, típicamente aparecen bultos o erupciones de color rojo, que pueden ir acompañados de picazón y ardor. ¿Algo curioso? Las áreas más afectadas suelen ser aquellas que normalmente han estado cubiertas durante el invierno: el escote, los brazos, la parte superior del pecho o incluso el dorso de las manos.
“Muchas personas no se dan cuenta de que es una reacción al sol, porque no se quema la piel como con una insolación, sino que se irrita de una forma distinta”, señala Alessandro. Te enseñamos un ejemplo:

¿Cuál es la causa de una alergia al sol?
Lo primero que hay que saber es que no hay una única causa. Bajo el término ‘alergia solar’ se agrupan varios tipos de reacciones, y cada una puede tener un origen distinto. En algunos casos, hay un componente genético. En otros, ciertos medicamentos, cosméticos o incluso el contacto con algunas plantas pueden actuar como desencadenantes. Y aunque sabemos bastante, todavía hay muchas preguntas abiertas. La ciencia sigue investigando qué hay detrás de estas reacciones al sol, especialmente en los casos más frecuentes.
Piensa en la erupción solar común o EPL como el modo en que tu cuerpo dice “¡Oye, esto es demasiado sol para mí!”, después de un largo tiempo sin exponerse. Alessandro pone las cosas en perspectiva: “Esta alergia al sol, que suele presentarse más en mujeres, a menudo comienza a manifestarse desde la adolescencia o alrededor de los 20 años. Y una vez que aparece la primera erupción, no sería raro que te visite de nuevo, año tras año”.
¿Existen personas más propensas a desarrollar una alergia solar?

La verdad es que la alergia al sol no discrimina: puede afectar a personas de cualquier edad, género o tipo de piel. Sin embargo, hay un perfil que se repite con frecuencia. La erupción polimorfa lumínica (EPL) —la forma más común de alergia solar, responsable de casi el 70% de los casos— suele aparecer sobre todo en mujeres jóvenes que viven en regiones con estaciones marcadas, donde el contraste entre invierno y verano es más fuerte.
“Lo curioso”, comenta Alessandro, “es que la piel puede ir ‘educándose’. A medida que avanza la temporada y aumentan las exposiciones al sol, la reacción suele disminuir o incluso desaparecer por completo”.
¿Qué aumenta el riesgo de padecer alergia solar?
Hay ciertos factores que pueden hacerte más propensa o propenso a experimentar este tipo de reacción:
- Tener piel clara, que se quema con facilidad
- Vivir en zonas con inviernos largos o poca luz solar durante el año
- Tener antecedentes familiares de alergia al sol
- Y sí… ser mujer, según la mayoría de estudios clínicos
¿Cómo puedes tratar una alergia solar?

Lo primero: no estás sola ni solo. La alergia solar puede ser una reacción molesta, sí, pero en la mayoría de los casos es leve y puede controlarse con los cuidados adecuados. “Uno de los errores más comunes es exponerse al sol de golpe, después de meses sin hacerlo. La piel necesita tiempo para adaptarse, igual que tú cuando vuelves al gimnasio después de un descanso”, nos comenta Alessandro.
Cuando se trata de alergia solar, hay dos hábitos que pueden marcar una gran diferencia:
- Empieza por ratitos cortos de exposición en las horas de menor intensidad solar (antes de las 11 h o después de las 17 h). La idea es entrenar tu piel poco a poco para que se vaya acostumbrando a la radiación solar, sin generar una reacción.
- Usa fotoprotector todos los días, incluso si está nublado o solo vas a estar al aire libre un rato. Elige uno que tenga protección muy alta (SPF 50+) y amplio espectro (UVA/UVB).
Y si tu piel ya ha reaccionado alguna vez al sol, conviene usar un producto específicamente formulado para piel con tendencia a la alergia solar.
Un fotoprotector pensado para ti
Solar Allergy Protect SPF 50+ de la gama Fotoultra no es un fotoprotector cualquiera: ha sido especialmente formulado para pieles con tendencia a la alergia solar y fotodermatosis. ¿El resultado? Una fórmula inteligente que protege, alivia e hidrata al mismo tiempo:
- Aporta hidratación profunda y refuerza la barrera cutánea.
- Previene los clásicos síntomas de la alergia solar: picor, enrojecimiento y ronchas.
- Calma desde la primera aplicación y deja la piel más suave y protegida.

Tus preguntas, nuestras respuestas
¿Una alergia solar es una enfermedad autoinmune?
Depende del tipo. En el caso de la erupción polimorfa lumínica (EPL), que es la forma más común de alergia solar, sí: puede considerarse una reacción autoinmune leve. Las personas con EPL tienen células inmunitarias que se activan por los rayos UV. Y estas células crean una respuesta de defensa en la piel, causando una erupción que nadie desea.
¿Es grave tener una alergia al sol?
En la mayoría de los casos, no es grave y los síntomas desaparecen por sí solos en unos días. Pero eso no significa que debas ignorarla. Consulta siempre con tu dermatólogo si notas algo fuera de lo común o si tus reacciones se repiten año tras año. Acude de inmediato si:
- Aparece fiebre junto a la erupción.
- La erupción se extiende rápidamente o cubre gran parte del cuerpo.
- Sientes dolor en la zona afectada.
Recuerda, siempre es una buena idea consultar con tu dermatólogo cualquier preocupación o duda que tengas acerca de tu piel.
Ahora ya sabes un poco más sobre tu piel, la alergia solar y cómo reconocer la reacción más común: la erupción polimorfa lumínica. Y aunque pueda parecer alarmante al principio, la buena noticia es que en la mayoría de los casos es algo pasajero y manejable.
Con protección, paciencia y un poquito de mimo, puedes seguir disfrutando del sol sin preocupaciones. Porque sí, el sol volverá cada primavera… pero también volverán tus ganas de salir, de respirar aire fresco, de sentir el calor en la piel. Y tu piel merece estar lista para eso.
Ámala, cuídala y protégela, siempre.
Referencias:
Frcpc, S. a. a. M. (n.d.). Polymorphous Light Eruption: Background, Pathophysiology, Etiology. https://emedicine.medscape.com/article/1119686-overview Gruber-Wackernagel, A., Schug, T., Graier, T., Legat, F. J., Rinner, H., Hofer, A., Quehenberger, F., & Wolf, P. (2021). Long-Term Course of Polymorphic Light Eruption: A Registry Analysis. Frontiers in Medicine, 8. https://doi.org/10.3389/fmed.2021.694281 Harris, B. W. (2022, September 27). Solar Urticaria. StatPearls – NCBI Bookshelf. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK441986/ Oakley, A. M. (2022, August 8). Polymorphic Light Eruption. StatPearls – NCBI Bookshelf. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK430886/
Artículo escrito y revisado por:
Belinda es periodista y copywriter creativa. Tras años de experiencia, decidió fusionar sus habilidades de escritura con su amor por el skincare, convirtiéndose en una especialista en la materia. ¿Su imprescindible? Un buen bálsamo de labios.
Aless es un farmacéutico al que fascinan la química y el marketing. Tras dedicarse a la investigación en laboratorios, dio el salto al mundo de la cosmética, especializándose en las áreas médicas del cuidado de la piel y la protección solar. Es habitual encontrarle de viaje y dando charlas en congresos. Eso sí, vaya donde vaya, nunca se olvida del protector solar.